Cómo reiniciar el foco en plena competencia: respiración, palabras y gestos
En toda competencia, tarde o temprano, aparece un error, un bache o un imprevisto. Lo que distingue a un deportista no es evitarlos por completo, sino tener una forma concreta de reiniciar el foco en el momento, sin que ese primer tropiezo se transforme en una cadena de errores. La respiración, las palabras clave y los gestos ancla son herramientas simples que, entrenadas de antemano, permiten recuperar la concentración rápido y volver a lo que se está haciendo.

Respiraciones para reiniciar
Reiniciar no requiere una pausa larga: alcanza con unos segundos de respiración consciente para bajar la activación y volver a poner el cuerpo en modo de ejecución. Estas son tres opciones simples para practicar:
Respiración de reinicio (3 a 5 segundos): inhalar por la nariz durante 2 a 3 segundos, y exhalar por la nariz durante 3 a 4 segundos.
Respiración 2-4 (10 segundos): inhalar 2 segundos, exhalar 4 segundos, y repetir dos veces.
Suspiro fisiológico (2 a 5 segundos): hacer una inhalación profunda por la nariz, agregar una segunda inhalación corta sin exhalar, y exhalar lenta y completamente por la boca.
Un ancla de respiración, palabra y gesto
Combinar la respiración con una palabra clave y un gesto de contacto ayuda a que el reinicio sea más rápido y automático. Por ejemplo: al inhalar, decir mentalmente una palabra ligada al control (como "control" o "calma") mientras se toca el pecho o el abdomen; al exhalar, decir una palabra ligada a la confianza (como "confío" o "estoy preparado/a"). Después, dirigir la mirada hacia el siguiente elemento de la rutina o hacia el próximo intento.
Otras palabras clave que pueden servir como ancla: "Aquí y ahora", "concentrate", "estás acá", "un paso a la vez", "un intento a la vez", "puedo con esto".
Gestos ancla
Un gesto simple, repetido siempre de la misma forma, también ayuda a poner el foco en el cuerpo y en el presente. Algunas opciones: tocarse el pelo, tocar la ropa o el equipamiento deportivo, apretar y soltar los puños, apretar y soltar los dedos de los pies, o acariciarse las yemas de los dedos.
La idea es combinar una respiración, un gesto y una palabra clave que ayuden a poner el foco en lo que se está haciendo, en vez de quedarse pensando en lo que acaba de pasar.

Practicarlo en el entrenamiento, no estrenarlo en competencia
Es importante practicar estas técnicas durante los entrenamientos, para identificar cuáles resultan más cómodas y eficaces. Así, en competencia, va a ser posible recurrir a ellas y aplicarlas con naturalidad, sin que sea la primera vez que se prueban bajo presión.
Algunas veces alcanza con respirar hondo, reiniciarnos y seguir intentando. Ningún deportista rinde de forma perfecta todo el tiempo — la diferencia la marca la capacidad de recuperar el foco rápido después de un tropiezo y seguir compitiendo desde ahí. Si querés profundizar en cómo trabajar el autodiálogo, la autoestima y la autoconfianza deportiva, podés leer el artículo sobre autodiálogo, autoestima y autoconfianza.
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